Zapatillas Victoria

Hace ahora 100 años se celebró una boda en el pequeño pueblo riojano de Cervera del Río Alhama que cambiaría para siempre la forma de calzarse de varias generaciones de españoles. Gregorio Jiménez se casó con su novia de toda la vida, Victoria, y decidió que la fábrica de zapatillas que instalaría allí el año siguiente (1915) tendría el nombre de su mujer.

La compañía comenzó su actividad vendiendo únicamente alpargatas de yute, pero en los años sesenta se introdujo en la producción de zapatillas inglesas de loneta, con lo que consiguió el éxito comercial fulgurante, ganando la partida a Cataluña Wamba Pirelli, la primera empresa que comenzó a fabricar zapatillas “inglesitas”

Durante las dos décadas siguientes, coincidiendo con la generación del baby boom, todos los niños y jóvenes españoles tuvieron, en algún momento de sus vidas, unas zapatillas Victoria

Tras dos décadas de letargo, en 2008 volvió la moda de los 80 y las zapatillas Victoria están viviendo una segunda juventud. Ahora, en lugar de ser un calzado reservado para niños y adolescentes, también se han convertido en una seña de identidad para amantes de lo indie y lo hipster, aunque también siguen siendo demandado por colegios y guarderías por su comodidad. Además, la empresa ha apostado por la internacionalización. Exporta el 40% de su producción y llega a países como Reino Unido, Portugal o China.

La fábrica, fundada por Gregorio Jiménez, llegó a emplear a unas 200 personas, pero con la tercera generación al cargo, la crisis obligó a echar el cierre. Tres socios, entre ellos Claudio Ferreiro (responsable actual de ventas de Victoria y el único que queda de la empresa original en la que trabajó más de 20 años) decidieron refundar el proyecto y crearon en 1999 Calzados Nuevo Milenio, que compró las licencias sobre las marcas Victoria y Wamba.

La fábrica se trasladó a unas instalaciones más modernas en Calahorra (La Rioja), donde se encuentra actualmente, y en la que trabajan unas 40 personas.

“Ahora vivimos una época de revival de los ochenta”, explicaba recientemente Ferreiro en una entrevista. “Estamos trabajando muy duro para dar imagen de marca a las clásicas zapatillas”.

Dentro de esa estrategia, la firma riojana ha llegado a acuerdos con Mango, ha patrocinado festivales de música, como el Victoria Summer Acoustic Concerts y el Low Festival, y hasta ha colaborado con la Fundación Reina Sofía en el proyecto Edición Recuerda.

Para Ferreiro, la clave que permitió a Victoria superar al resto de competidores en los 70 y 80 fue la calidad, “porque mientras algunas marcas usaban, y aún hoy ves que siguen haciéndolo, la suela de goma, la nuestra es de caucho. Y con la tela sucede lo mismo. A mí me han dicho algunas madres, que después de meter en la lavadora las Victoria de sus hijos, salen mejores que nuevas. No pierden color”, dice orgulloso.

Las zapatillas Victoria ya han caminado por medio mundo. En la actualidad la marca tiene presencia en Portugal, Francia, Alemania, Bélgica o Reino Unido, el primer país que apostó por este calzado y lo volvió a poner de moda. Su estrategia de internacionalización ha sido premiada por el Gobierno de La Rioja. Calzados Victoria confecciona actualmente 200 modelos distintos de zapatos. Sin embargo, el rey de la casa sigue siendo la zapatilla de loneta con suela vulcanizada, de la que, según datos de la compañía, venden dos millones al año.